Musiquita
Elixir de lujuria
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Uno de mis mejores polvos




No fue mi mejor amante. Ni siquiera fue uno de esos hombres que llevas a casa de tus padres. No se lo presenté a ningún amigo, ni salí con él nunca fuera de las coordenadas de mi cama. No. No fue mi mejor amante y, sin embargo, me echó uno de los mejores polvos de mi vida. Y, a menudo, pienso en aquel momento, me enciendo, segrego líquidos y contracciones vaginales y, sin remedio, acabo masturbándome compulsivamente.

Él nunca fue mi prototipo de hombre perfecto. Más bien, siempre fue la pareja de la que te avergüenzas. Tampoco yo fui nunca su mujer ideal. Nuestros mundos parecían sacados de dos universos diferentes y, sin embargo, acabamos follando (y lo hicimos muy bien).

Él, llamémosle Jota, era un conocido ruin de mi carabanchelero, probablemente el hombre al que más haya querido (después de “El Hombre”, siempre después de “El Hombre”). Después de que el carabanchelero y yo decidiéramos, con un abrazo y mucho cariño, que no estábamos hechos para estar juntos, Jota empezó a llamarme por teléfono. Una vez me pilló con el día tonto y, sí, quedé con él. A esa vez le siguieron muchas veces, muchos polvos, mucho sudor, muchos berridos de animales. El pestum postcoitum era tremendo y casi le echaba de casa cuando habíamos terminado de follar. Pero una y otra vez quedábamos, nos hacíamos fotos durante el acto sexual, jugábamos a posturas imposibles y nos corríamos.

Jota nunca fue mi mejor amante. Una vez le dije “este agosto en Madrid me está matando, podríamos ir a un río a bañarnos”. Se empezó a reír y me contestó “pero vamos a ver, Onanista, yo aquí vengo a follar, no para llevarte al río”. Me sentó mal, claro. Pero, probablemente, esa sinceridad brutal fue la mejor cualidad humana que tuvo nunca. Aunque, tal vez, sólo fue la contestación a un reproche que yo le había hecho días antes. Él me había preguntado si podía contarle a mi carabanchelero que estábamos juntos. Yo le dije que no estábamos juntos. Le conté que yo no puedo llamar “novio” a alguien con quien no puedo hablar de libros, arte, cine o música… Le dejé caer que no tenía un mínimo nivel cultural sin ser consciente de la crueldad de mis palabras, pero también yo fui sincera.

No creo que Jota imaginara nunca que, años después, yo seguiría masturbándome compulsivamente recordando uno de sus polvos. Se me ha quedado grabado a cal y fuego. Yo estaba tumbada en mi cama, desnuda y empapada en sudor. Por la ventana entraba la luz que se reflejaba en sus ojos. Él me tomaba desde arriba y mis piernas se arqueaban tratando de abarcar toda su espalda. Empujaba mis caderas hacia él, queriendo que su polla entrara más adentro, mucho más adentro y mucho más salvaje. Quería correrme y tenía, ese día, el orgasmo difícil. De modo que empecé a estimularme el clítoris. Él, al verme, sacó su polla y la dejó rozando la entrada de mis labios. Ahí, palpitando suavemente en mi coño. Yo seguí masturbándome, con el deseo añadido de sentir su miembro duro rozar mis labios, conteniéndose (y conteniéndome) por entrar triunfante de nuevo. Pero él esperó. Pacientemente. Cuando estaba empezando a sentir mi orgasmo, sólo entonces, volvió a introducirse dentro de mí, alargando, superando, intensificando mi orgasmo.

Desde luego nunca fue mi mejor amante, pero sí me echó uno de los mejores polvos de mi vida. A menudo, recurro a su recuerdo y me toco, deseando que, como aquel día, una polla despiadada entre en mí cuando esté convulsionando mi corrida.
posted by Onanista at 3:15 p. m.

4 Comments:

Anonymous Telmo said...

En la sección de Polvos para recordar. De hecho, quizás no deberías de llamarlo polvo, por diferenciarlo de los demás. Vale, obvio que no te hizo el amor, pero por lo que cuentas, fue algo más que un polvo... eso indudable, con la de orgasmos que te ha provocado con tanto recordarlo, fue más que un polvo.

A mí me gustaría pensar que alguien me recuerda también con los dedos.

Saludos escandinavos

12:17 a. m.  
Anonymous Perdida said...

Yo también recuerdo uno o dos polvos así y lo curioso es que tampoco fueron por amor, y es que cuando tu mente y tu cuerpo simplemente se centran en disfrutar del sexo, en ocasiones salen polvos mágicos.

Eso que ha dicho Telmo de que alguien te recuerde con los dedos me ha gustado.

Besitos corazón

12:41 p. m.  
Anonymous Elvira said...

Me ha quedado claro, no fue tu mejor amante. ;)

ahora te cuento, no fue mi mejor amante, de hecho fue mi peor polvo, pero ese recuerdo ha sido la base, para algunas buenas sesiones de sexo a solas, donde modifico e imagino lo ue no hizo...Debe ser porque reconozco que tenía madera, pero quizás poca experiencia con una mujer que verdaderamente disfruta del sexo.

Besos

3:01 p. m.  
Anonymous Perro Solitario,Sevilla. said...

Yo uno de mis mejores polvos fué cón 19 años cón una puta de etnia gitana en el barrio de La Alameda de Hercules barrio chino de Sevilla,,el polvo me costo 1000 pesetas y 500 pesetas la cama ,fué mi primer polvo en pompa y fué impresionante hasta ella me dijo ,mira qué he follaó cón hombres calientes incluidos los padres de mis hijos,pero ninguno como tu.

6:52 p. m.  

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