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Musiquita
Elixir de lujuria
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España, oe, oe, oe

Esta bandera me la he pintado con photoshop.
Pero el viernes me la pinto de verdad y si pasamos de cuartos... Las enseño en Colón.
El fútbol, que me pone muy patriótica.
posted by Onanista at 11:47 PM 6 comments

Hoy me han dejado



Sola (a bocajarro y demasiado pronto)

Cachonda (con la esperanza de que me comieran el coño)

Cabreada (porque ni siquiera me han dejado una rápida felatio)

Y, para colmo, sin sexo (y llevo desde el sábado sin follar ni ser follada).
posted by Onanista at 10:18 PM 3 comments

A veces



Me ocurre que me entra mucho miedo.
Veo ratas envenenadas que pugnan por robarme a mi pareja donde, en realidad, sólo hay saludos y comentarios vacíos.
Me convenzo, pensando que así me hará menos daño el adiós, de que quizá no pueda amarme nunca ni permanecer siempre a mi lado.

A veces me pasa que le dibujo dos cuernos y un tridente.
Intuyo que acabará engañándome como la ha engañado a ella, que terminará por enamorarse de otra mujer que será su amante.
Creo que nunca me adorará lo suficiente, que no leerá nunca mis relatos, que no escuchará mi filosofía etílica y no me mirará deslumbrado.

A veces me angustia que nunca se atreva a dejarla.
Temo no importarle tanto como para luchar por mí, como para vencer su miedo y enfrentarse a perderla a ella para no perderme a mí.
Me despierto de ese sueño de la infancia en el que un hombre se dejaba la piel por conseguirme y por seguir manteniendo el encanto.

Pero, sobre todo, a veces me sobrecoge el pánico a perderle.
Analizo mis miedos y los posibles dolores que acabará ocasionándome en forma de infidelidad o hipoteca que nunca se cancela.
Y comprendo que, a pesar de su piso, de su mujer y de su satiriasis, nunca amé a nadie con esta felicidad y este sinsabor amargo.

Por eso, a veces, me ocurre que me entra mucho miedo.
posted by Onanista at 7:15 PM 5 comments

Lloviendo y sin felatio


Llovía hoy en Madrid. Y las gotas de agua se mezclaban con el calor sofocante de este verano tempranero.

Llovía hoy en Madrid y a mí me tocaba depilación (ya sabes, integral).

Y el calor se mezclaba con las sensuales manos de Eva, que sabe tocarme y calentarme con su insinuación inocente y el roce de sus pechos turgentes sobre el final de mis muslos y el comienzo de mi pubis.



Después, una comida rápida y una siesta desaprovechada. Sin pene en mi boca, sin lengua en mi clítoris... Y este calor, agobiante, sólo consigue ponerme más y más cachonda. Más y más. Mucho más y mucho más...

Luego la lluvia y unos albañiles que parecen soltar la lengua cuando el cielo vomita gotas de agua. Y yo, sin haber podido meterme tu polla pequeñita, para dejar que creciera en los túneles de mi saliva y de mi lengua.

Miro la lluvia, a través de la ventana del salón. Ya me he masturbado tres veces pensando en ti. Me duele el brazo y la vagina me explota de vacío. Respiro, a grandes bocanadas para recuperar el aliento y las pulsaciones. Y, mientras tanto, se me ocurre que estaría bien bajar así, semidesnuda, al portal. A ver si encuentro algún voluntario que me deje meterme su pene chiquitito en mi garganta y que, juntos, veamos cómo mi lengua le hace crecer de una forma milagrosa.

Y es que está lloviendo, hace calor y yo... ¡¡¡Yo necesito comerme una polla!!!

posted by Onanista at 10:09 PM 3 comments

Las piedras del camino



Realmente no sé si puedo con todo esto.

"Cuando me separe de mi mujer, tendremos nuevos obstáculos y nuevas piedras en el camino".

No sé si puedo con los obstáculos que ya empiezan a aparecer en el camino. ¿La ves? Ahí, a tu derecha, hay una piedra que se ha caido de mi esquizofrénica cabeza. Viaja desde la hormona ciega del enamoramiento. Será que le gusta mucho más la luz que la tiniebla.

Leo un mensaje en su móvil que dice "hay un antes y un después desde anoche... y me encanta". No es de su mujer, ni mío. No sé dónde estuvo anoche. Y no sé si me he estado creyendo una película de ciencia ficción todo este tiempo. Realmente, no sé si creer lo que me dice o lo que hace. Porque, si no sabe amar a una sola mujer, quizá no convengan futuros, ni perro en el jardín, ni bebé en la cuna, ni cartas de propaganda en el buzón. Si no es el hombre que me hizo creer, no merece la pena gastar una sola caloría en mover las piedras del camino. Mira. Ahí, al lado de tu zapato izquierdo. No vayas a pisarla. Es otra piedra. Viene desde mi credulidad. No vayas a pisarla. Será que necesita más cinismo y más sangre fría.

Realmente no sé qué está pasando. Ni si es importante. Quizá sólo es una historia más, quizá es sólo una de esas historias que duelen un poco más. Pero... ¿es realmente la buena?

Vamos a ser sinceros. Hay muchas piedras y obstáculos en este camino. Y yo ni siquiera llego al metro sesenta. No tengo altura ni fuerza suficientes para moverlas. Ni siquiera he vivido un tercio de mi vida. ¿Y si tratando de mover una piedra me rompo el espinazo?

Además, ¿no dicen que hay más hombres que piedras? A ver si me convenzo y todo empieza a ser mejor. A ver si me lo creo y hay un antes y un después. Sobre todo, un después.
posted by Onanista at 11:22 PM 2 comments

Por mi parte, estaré en la playa




Pasado mañana, hará tres domingos que escribí: "El Hombre deja a su mujer".

Pasado mañana, hará tres domingos que El Hombre no deja a su mujer.

"Las cosas de Palacio van despacio", me dice un amigo mío que no sabe que, El Hombre, sigue durmiendo con su mujer. Seguramente, la observe quieto y cómodo mientras ella se depila las piernas. Puede que le pase un brazo por encima del hombro cuando, al salir de casa, vayan a tomar un aperitivo familiar. Y quizá la llame, con la tarifa Duo que probablemente compartan, para preguntarle desde el supermercado si necesita que le lleve body milk, sacarina líquida o zumo radioactivo de soja.

Pasado mañana, cuando haga tres domingos desde que volcara mi credulidad en este espacio virtual, yo estaré a unos trescientos kilómetros de aquí. Me tumbaré sobre la arena, me quitaré la parte de arriba del bikini y, quizá, llame a un viejo amigo. Comeré paella, beberé "agua de Valencia" y, por la noche, me masturbaré pensando en aquel momento en el que El Hombre me dijo que se separaba de su mujer. Sí, no era una verdad absoluta, pero también es cierto que las mentiras piadosas nos ayudan a soportar el camino. Sí, me creí su engaño. Pero en la defensa de mi inteligencia, diré que necesitaba creérmelo. Quizá, cuando haya aprendido a no necesitarle, tampoco me hagan falta sus falsos divorcios (y probablemente yo ya no quiera que la deje). Pero, mientras escribo esto, aún necesito pensar que va a separarse. Aunque haga tres semanas que me dijo que se iría y aunque aún siga anclado en su pequeña tempestad hipotecaria.

Pd. Sé que comprenden que no haya escrito. Necesitaba digerir toda mi dignidad que me había tragado, sin agua y sin masticarla.

posted by Onanista at 5:16 PM 1 comments

La vida real no es una vieja película en blanco y negro

"Todos hemos visto muchas películas de amantes y siempre acaban mal. En Delitos y Faltas se cargan a la tercera en discordia. En Saraband la deja, a su vez, por otra amante" - me decía mi mejor amigo cuando empecé a encoñarme con El Hombre.

Tenía razón. Todos hemos visto muchas películas de amantes. Pero la vida real no es una película. En la vida real, el sexo huele a sal y a sudor. Fuera de la pantalla, las lágrimas resecan los párpados y las risas provocan agujetas en la barriga. En la vida real, nunca nos quedará París, ni querremos que así sea. En el mundo de la no ficción, Rick no sería tan estúpido como para decirle a Ilse que si no se monta en el dichoso avión se arrepentirá para el resto de su vida. En la vida real, a veces, el hombre casado deja a su mujer y se va con la amante. Y yo vivo en la vida real.

Sí, El Hombre ha dejado a su hipoteca y a su mujer. Me acaricia el pelo, me come el coño con la pasión de los primeros días, me folla y controla su esperma hasta que yo no me he corrido lo que él considera "suficientes veces" y me dice "ya era hora, mi vida, nos merecíamos ser felices".

Sé que ahora vienen días duros en los que le veré echar de menos a una mujer que ha sido mi enemiga y el motivo principal de mis psicosis. Vendrán momentos en los que tendré que ser fuerte y saber tener siempre la sonrisa y el abrazo que necesita de mí. He de aprender a consolar una pérdida de la que, a nivel individual, me alegro con todas mis entrañas. Nadie dijo que fuera a ser fácil. Pero me merecía esta dificultad, esta felicidad de saber que la vida real no es una vieja película en blanco y negro, por suerte.
posted by Onanista at 2:10 AM 7 comments

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